La Superintendencia de Valores y Seguros de Chile (SVS) fue creada para regular sistemáticamente las compañías de seguros y el mercado de valores, incluyendo la investigación de irregularidades que causen distorsiones en cada uno de esos dos mercados. No debe sorprendernos, entonces, la investigación de la fallada fusión Falabella/D&S, como tampoco sería justo presumir culpables a los sancionados por la SVS por el supuesto uso de información privilegiada, la semana pasada.
No obstante lo anterior, también debemos reflexionar, quizás admitir, que en Chile el uso de información privilegiada o confidencial, tanto en el sector privado como en el gobierno, no es un invento moderno. Este tipo de abuso ha sido siempre un camino rápido y fácil para acumular riqueza y ha sido aprovechado por un porcentaje no menor de quienes tienen acceso ha información privilegiada o confidencial. El problema radica, además de la falta de leyes claras al respecto, en que aquellos que hacen uso de estas informaciones no tienen modelos a quienes imitar excepto a ellos mismos. Y eso es porque en Chile el círculo de directores de empresas y de políticos en puestos clave del gobierno es pequeño en ambos casos. Los hombres y mujeres que dominan los directorios de las mas importantes empresas, o que forman parte de la elite política del país, son generalmente los mismos y, además, relacionados en muchos casos por vínculos familiares.
Indiscutiblemente la raíz y fuente del ilegal uso de información privilegiada es la avaricia. Los infractores, raramente expuestos, son en su gran mayoría personas que dedican muchas horas al día analizando ideas de cómo hacerse más ricos pero que rehúsan dedicar minutos a la cultivación de principios morales y éticos. Por eso, hoy más que nunca, el desafió del SVS es expandir y acelerar las investigaciones sobre abusos de información privilegiada y crear un clima de confianza que garantice igualdad para todos, ignorando las criticas de quienes tratan de empañar la credibilidad del SVS.
HZ
Julio 29, 2008